“Frankfurter’s book challenged long-held assumptions about a late ancient decline experienced by traditional Egyptian temple cults. He argues that—far from dying out indigenous cultic practice remained alive, even as its locus moved outside the temple precincts into the Egyptian chora”.
Existen sutiles relaciones entre los monasterios coptos de la Antigüedad, los escritos gnósticos, el cristianismo primitivo y sus liturgias, las creencias escatológicas y soteriológicas que impulsaron a la población grecorromana a ser momificada y retratada durante la Antigüedad Tardía en el área de El Fayum, y ese complejo fenómeno que llamamos “hermetismo”. Se trata de un puzle que seremos capaces de resolver cuando nos pongamos a trabajar juntos y cuando expandamos nuestra perspectiva más allá de fuentes y bibliografías manidas. Además, tengan en cuenta que no sólo se trata de explicar tal o cual forma de pensar pretérita, sino de comprender el espíritu de todo un pueblo… Porque el hermetismo es vástago de su propia madre patria: un Egipto inundado, y no por las turbias aguas del Nilo, sino por el torrente cristalino de nuevas formas de pensamiento, de mil y un extranjeros llegados de tierras distantes dispuestos a modificar, preservar u olvidar las antiguas costumbres de una población dotada de un trasfondo histórico que aún hoy cuesta imaginar.
Les invito a mirar fijamente a los rostros de El Fayum: en ellos comprobarán la idiosincrasia de una región muy especial del Imperio Romano que durante siglos habló con su propia voz, y uno de sus muchos discursos fue nada menos que esta nuestra hermética filosofía.
Investigadores como Roger S. Bagnall, James E. Goehring, J. H. F. Dijkstra, Jason Zaborowski, David Frankfurter, Jacques van der Vliet, Gawdat Gabra, Gregor Wurst, Peter Parsons, Cristina Riggs, Iwona Zych, entre muchos otros, están siendo los encargados de reconstruir una imagen aproximada del Egipto de esos siglos tardíos de nuestra Antigüedad grecorromana y bizantina, y en fin, no puedo más que seguir atento a sus interesantísimas publicaciones y recomendarles a ustedes, estimados lectores, que hagan lo mismo.