Friday, December 25, 2009

Presentación. Conferencia sobre la Agencia Espacial Europea

Hace tiempo que vengo dándole vueltas y más vueltas a la idea de crear un espacio en Studia Hermetica para la actualidad de la ciencia. Y el empujón definitivo para emprender esta tarea me la dio una conferencia a la que asistí el pasado mes de noviembre, y de la que hablaré más abajo. Esta sección estará diseñada como un blog y una sección de enlaces y recursos en Internet acerca de estas delicadas materias. Invito a todos los lectores a que se sumerjan en el maravilloso mundo de las ciencias espaciales y planetarias, aunque sólo sea por el mero hecho de observar las imágenes de esos otros mundos y fenómenos de increíble belleza. Estos enlaces que he puesto son los que yo mismo manejo cuando me entra el gusanillo de ciencia, y puedo asegurar que su solvencia, seriedad y rigor son avaladas por organizaciones de prestigio internacional, que trabajan día a día con el solo fin de descubrir la naturaleza del cosmos. No obstante, a quien quiera introducirse en el estudio de la astronomía, y en general de las ciencias planetarias, le recomiendo la siguiente bibliografía:


Obras generales:

Astronomía, ed. Duncan John, Barcelona: Parragon Books, 2007.

El Cosmos, prol. de Stephen Hawking, Paidós Ibérica, 2005.

Por autores:

HAWKING, Stephen, Breve historia del tiempo (este libro condensa en muy pocas páginas en sentido de los avances astrofísicos de los últimos tiempos)

HOYLE, Fred, De Stonehenge a la cosmología contemporánea. Nicolás Copérnico, Madrid: Alianza, 1982.

____, El Universo: Galaxias, núcleos y quasars, Madrid: Alianza, 1967.

SAGAN, Carl, Cosmos (escritos sobre la base de su famosa serie televisiva; son una auténtica delicia, de hecho, mis preferidos para iniciarse en la Astronomía).

Cursos (organizados por GeoZona, vinculado a la USAL):

Estos magníficos cursos se componen de una serie de ponencias del máximo interés, con especial referencia a la Astrogeología.

I Curso de Ciencias Planetarias.

II Curso de Ciencias Planetarias.



Asimismo, les invito a dedicar un tiempo para visitar los enlaces incluidos en esta sección, porque la actualidad científica en estos lares, actualmente va de la mano de Internet. Los telediarios y diarios al uso no suelen dar una información detallada sobre estos temas, tan sólo unas breves pinceladas efectistas. 

Por otro lado, si trabaja en estos complejos terrenos de la ciencia, y desea que su trabajo sea conocido (o simplemente quiere colaborar en este boletín), envíemelo a la siguiente dirección: ivan.elvira@studiahermetica.com y lo subiré a esta página. La Revista Azogue y Studia Hermetica gozan de una gran cantidad de visitantes cada día, por lo que no dude de que su artículo o trabajo será ampliamente leído. El único requisito es que no esté orientado exclusivamente a los especialistas en su campo. 

La razón de crear en Studia Hermetica una sección dedicada a la actualidad científica no tiene mayor justificación que la de incluir una de mis pasiones en la página. Pues desengáñense, porque eso no es cierto. Todas las filosofías de la Antigüedad Tardía tuvieron su propio ensamblaje cosmológico, y de hecho, las fundamentaban de arriba a abajo; es más, F. Cumont habla (y muy bien) de "religión astral" para referirse a todas estas místicas de salvación y filosofías neoplatónicas de las que tanto hablamos en Studia Hermetica. Esta clase de ensamblaje cosmológico de orientación neopitagórica que caracterizaba a estas místicas y filosofías antiguas, podemos decir que proviene en buena medida del Timeo platónico, quizás el primer intento por parte de la filosofía griega de construir una cosmogénesis alejada de la mitificación de Hesíodo (Teogonía). ¿Y qué tiene que ver esto con incluir aquí la actualidad científica? Pues ahí voy: nuestra visión del cosmos determina nuestra visión filosófica de las cosas, y de ahí proviene el sentido y el trasfondo de las "místicas astrales" y de toda una corriente de filosofías desde la Antigüedad hasta los albores del mundo moderno.

El hombre de las eras pasadas no era un ignorante y un inconsciente que rehuía el análisis y el cálculo de las revoluciones celestes, ni mucho menos. El Mathematike syntaxis (s. II d. C.), más conocido por su nombre árabe, Almagesto, escrito por Claudio Ptolomeo, sería el precioso engranaje astro-matemático con el que se mediría el cielo hasta la Era Moderna. No obstante, otros astrónomos y filósofos antes que él: Tales, Eratóstenes, Hiparco, Aristarco, Conón de Samos, o Aristóteles, ya habían teorizado y calculado el engranaje celeste. La tesis triunfante (conocida como sistema aristotélico-ptolemaico), era, como todos sabemos, la geocentrista, pero esta tesis estaba, como han demostrado los historiadores Préaux y Shipley, fundamentada tanto filosófica como "científicamente". Desde el punto de vista terrestre era imposible afirmar que la Tierra no era el centro del universo y que no estuviera inmóvil; los argumentos en contra del heliocentrismo en la Antigüedad eran contundentes: si la Tierra se movía, ¿por qué el aire y los objetos móviles no se sentían afectados?, o bien ¿por qué las estrellas no parecen moverse entonces conforme se mueve la Tierra (lo que hoy conocemos como "paralaje estelar)? Las dudas que esto provocaba y la falta de una fundamentación matemática suficiente, hicieron que el heliocentrismo cayera en el olvido prácticamente hasta 1543, con la obra publicada póstumamente de Nicolás Copérnico, De Revolutionibus Orbium Coelestium... Pero tranquilos (me dirijo a los más "científicos" de mis lectores), que no nos detendremos mucho más en esta especie de introducción histórica. La he hecho simplemente porque quiero dejar bien claro que para que una persona se llame "culta", debe tener en cuenta todos los condicionantes del hecho que analiza: simplificar el pasado es arruinar en cierto modo el presente.

Y ahora que hemos puesto en valor nuestra tradición histórica, pasemos al esplendoroso futuro que se nos presenta en la exploración del universo. Por cierto, que he hablado de la Antigüedad, pero la tradición "científica" y experimental continuaría durante la Edad Media, el Renacimiento y el Barroco, y añadiría mucha mayor complejidad al asunto. Si alguien desea profundizar más en esto, le recomiendo que eche un vistazo a las entradas de mi cuaderno de notas De Umbris Idearum, o bien que consulte la bibliografía recomendada (y si tuviéramos que nombrar a un autor, por supuesto, Lynn Thorndike y su monumental obra History of Magic and Experimental Science). 

Desde mi punto de vista, nunca se ha subrayado lo suficiente el mero hecho de observar la Tierra desde fuera y apenas atisbar el funcionamiento de ese cosmos que crecía a marchas forzadas. Desde luego, las primeras imágenes de la Tierra, que por lo que yo sé, fueron tomadas en el año 1946, suponen un hito fundamental en la Historia de la Humanidad. Por otro lado, es evidente que antes de que estas fotos fueran tomadas ya se había estudiado y observado el cielo con suficiente profundidad. Por poner un ejemplo, invito al lector avezado a que se lea alguna obra de Camille Flammarion; por ejemplo, en su obra Les Mereveilles Célestes (1872, pp. 346-347), con un alarde poético envidiable que ya lo quisieran para sí muchos científicos, describía esa pluralidad y riqueza del cosmos que ya enunciara Giordano Bruno siglos antes:


"Las verdades astronómicas que acaban de ser objeto de nuestras disertaciones manifiestan sin duda el alto valor del espíritu humano, que se ha elevado hasta ellas, y que, escrutando las leyes organizadoras del universo, ha conseguido determinar las causas que presiden la armonía del mundo y su perpetuidad. Sin duda, es maravilloso para el hombre, ese átomo espiritual habitante de un átomo material, haber penetrado en los misterios de la creación y haberse elevado al conocimiento de esas sublimes grandezas cuya sola contemplación nos aterra y nos aniquila. Pero si el universo no fuera para el hombre más que un gran mecanismo material movido por  fuerzas físicas, si la naturaleza no fuera a sus ojos más que un gigantesco laboratorio donde los elementos se asocian ciegamente bajo las formas fortuitas más variadas; en una palabra, si esta admirable y magnífica ciencia del cielo limitase eternamente los esfuerzos del espíritu humano a la geometría de los cuerpos celestes, la ciencia no alcanzaría su verdadero fin, y se detendría en el momento de recoger el fruto de sus inmensos trabajos. Quedaría soberanamente incompleta si el universo nunca fuera para ella más que un ensamblaje de cuerpos inertes flotando en el espacio bajo la acción de fuerzas materiales".

 

Este "cosmos viviente" descrito por Flammarion, no hace sino ahondar en las ideas filosóficas de la Antigüedad, que no podían concebir un universo muerto (=no divino). Este extracto está indudablemente influido por las nostálgicas teorías "ocultistas" circulantes en el siglo XIX, pero en modo alguno eso le resta credibilidad -y menos aún, belleza- al texto. Las sucesivas teorías astronómicas han ido cambiando y haciendo evolucionar nuestra percepción de las cosas, sobre todo después de la obra de científicos como Hermann Minkowsky o Albert Einstein, que plantearon un universo en el que las categorías ontológicas del Espacio, el Tiempo y la Materia, postuladas por Aristóteles y retomadas matemáticamente por Newton (entre otros), perdían cada vez más su sentido, a favor de un Universo espacioso, tempóreo y matérico (obsérvese cómo el sustantivo deviene en adjetivo) en expansión y continuo cambio. 

Es indudable que estos planteamientos tienen graves consecuencias para la visión religiosa del mundo; no me refiero a que acabe con ella o se replanteen sus principios, ni muchísimo menos, pero sí expande la obra y la creación divinas hasta límites insospechados en épocas pasadas, lo que nos invita a pensar y a repensar sobre nuestro lugar en el cosmos, y no tanto porque seamos una mota de polvo en un Universo extraño y regido por titánicas e infinitas fuerzas naturales (que no leyes), sino porque la vida tal y como la conocemos al parecer es una brizna delicada, sutil y preciosa, pero a la vez tremendamente turbulenta e importante. Porque la conciencia crea también al Universo. 

Pues bien, sin más preámbulos tengo que decir que el día 12 de noviembre asistí a una magnífica conferencia, ofrecida por un hombre notable en el campo de la Astrofísica, y que fue, nada más y nada menos, que Director del Departamento de Investigación y Ciencia de la Agencia Espacial Europea; hablo del Sr. Álvaro Giménez Cañete. Este señor es actualmente el Director del Centro de Astrobiología, vinculado al CSIC.

La conferencia trataba sobre la misma Agencia Espacial Europea: sobre sus pasadas, presentes y futuras misiones en el terreno de la exploración espacial y sobre su organización interna. Yo me lo pasé genial. Desde hace años conozco y me intereso por la labor de "nuestra" Agencia Espacial, y estoy apuntado a su lista de correo (¡y les puedo asegurar que no hay mes en el que no haya al menos más de una docena de noticias!). Sin lugar a dudas, la ESA (European Space Agency) es una de las empresas más asombrosas y útiles para la humanidad de nuestro tiempo. Sus fondos (me refiero a fondos públicos, pagados por todos los europeos), son utilizados para fines que a mí me maravillan desde que tengo conocimiento de su existencia, y sobre estos fines discurriré seguidamente. Desde mi punto de vista, la utilización de este dinero con el fin de explorar el espacio y aumentar nuestro conocimiento sobre el cosmos, es una de las más bellas empresas de la humanidad en el siglo XXI. Sobre todo teniendo en cuenta lo que derrochamos (al menos en el mundo occidental) en trivialidades y ridiculeces (ya se sabe: móviles, videoconsolas, ipods, televisiones, películas españolas, discos de Bisbal y reggetton, etcétera). 

Tengo apuntada su conferencia, por lo que podré recrearla aquí con mayor o menor fortuna. En primer lugar, el Sr. Giménez Cañete hizo mención de los proyectos para la exploración de nuestra estrella madre: el Sol; en este sentido, citó el proyecto Solar Orbiter, y el Ulysses (del presente año 2009), que buscaba la exploración de los polos solares. Asimismo, el Cluster y otros proyectos más ambiciosos como el Cross Scale, que prevé el lanzamiento y órbita de siete satélites, con el fin de analizar el plasma. Por su parte, el Smart 1, de propulsión eléctrica, busca analizar la superficie lunar. Hay que decir, además, que algunas de estas misiones están diseñadas para emprenderse conjuntamente con India y China. 

Asimismo, hizo mención de la Venus Express (una vieja conocida), que trata de averiguar, entre otras cosas, si existe verdadera actividad volcánica en Venus. En definitiva, se tratar de conocer más cosas sobre este turbulento planeta, de hecho, el más parecido a la Tierra en dimensiónes geográficas y temporales. Por supuesto, también hizo referencia a la Mars Express, de la que en futuras entradas diré yo mismo más cosas (ya que es la más fructífera y la que más me interesa). En cuanto a Mercurio (el planeta más cercano al Sol), existe un proyecto de exploración: el Bepicolombo. En cuanto a la exploración de las lunas "galileanas" de Júpiter, nos encontramos con la misión Laplace. En el futuro se pretende algo insólito y casi de ciencia-ficción: penetrar en la corteza terrestre de la luna Europa, con el fin de conocer si bajo esa ancha capa de hielo se encuentra agua líquida. 

Siguiendo con el Sistema Solar, citó una misión que protagonizó las primeras planas de los periódicos hace unos años: la Cassini-Huygens, lanzada para analizar la famosísima luna de Saturno, Titán. ¿Quién no recuerda las fotos de ese otro mundo tan parecido al nuestro? Es increíble observar un mundo construido sobre las mismas premisas químicas, pero tan distinto: al parecer hay océanos, nieve y lluvia, ¡pero de metano! 

Asimismo, hizo mención de esos comet chasers: las misiones Rosetta y Giotto (que fue enviada al núcleo del cometa Halley), así como el Marco Polo, un proyecto diseñado para recoger muestras de asteroides. En cuanto a la búsqueda de planetas extrasolares, mencionó a los proyectos Platón y Corot. Llegados a este punto, y como no podía ser de otra manera, el Sr. Giménez Cañete habló algo de esta nueva rama del saber científico que está aflorando de la mano de la sofisticación de nuestros aparatos de observación y de medición: la Planetología o la búsqueda y el estudio de planetas extrasolares. Hablamos del Proyecto Darwin. 

Asimismo, hizo referencia a esta nueva generación de instrumentos de observación desde el espacio (como el telescopio Hubble): el proyecto Hipparcos y el proyecto Gaia; además, comentó algo acerca de un nuevo paso en este sentido: el proyecto SPICA, en colaboración con Japón, y que pretende la construcción de un telescopio de observación infrarroja, que conseguirá mayor eficiencia. Ahondando en este mismo tema, hizo mención de la misión ISO y de Herschel, una misión que fue lanzada el 14 de mayo de 2009. 

Por otra parte, estas misiones científicas tienen el propósito de descubrir la naturaleza de esas "misteriosas" Energía Oscura y Materia Oscura, que componen fundamentalmente el universo, y de las que poco sabemos, más allá de meras hipótesis sobre su composición y naturaleza. En este sentido, tenemos que citar la Euclid: a dark energy surveyor. 

En otro orden de cosas, debemos citar la XMM-Newton, que trata de ver fenómenos de altas temperaturas en el cosmos, como por ejemplo la caída de materia en un agujero negro (y que ha celebrado sus diez años de observaciones hace bien poco); la Integral, misión de rayos gamma, y la IXO: the International X-Ray Observation. Asimismo, las misiones Planck, de búsqueda del fondo de radiación de microondas, y de LISA, cuyo objetivo es buscar ondas gravitacionales de radiación, como por ejemplo las que provienen del Big-Bang. 

Después de semejante despliegue de recursos científico-técnicos (porque los ingenieros juegan un papel de primer orden en estas investigaciones, no lo olvidemos), cabezas pensantes, apasionantes proyectos y trabajo duro, aderezado todo ello con cierta dosis de humor a la científica: el pique entre la NASA y la ESA, la eterna controversia entre ingenieros y científicos, todo el tema de la organización empresarial y los conflictos jurídicos con las empresas proveedoras, quedé francamente contento de haberme saltado las áridas clases pseudo-historiográficas para asistir al evento. De hecho, una de las cosas por las que no se financian y no se toman en serio a las humanidades es precisamente que las personas implicadas en el desarrollo de las mismas (investigadores, profesores, estudiantes, dilentantes, archiveros, bibliotecarios, arqueólogos, etcétera), no se implican real y seriamente en sus quehaceres. En el fondo (aunque sea inconscientemente) no se creen que lo que están haciendo sea útil para nadie y que merezca una carga intelectual elevada, y es evidente que existe un "síndrome de inferioridad" con las hard sciences. Es más, quién no ha oído aquello tan terrorífico de: ¿Vas a malgastar tu buena nota metiéndote en una carrera de letras? ¿El resultado de esta estupidez proverbial e institucionalizada?: pues un atajo de incompetentes abotargados en los despachos y una amalgama de malos y desinflados estudiantes en las aulas. ¿Mi punto de vista? Pues que esta separación que venimos sosteniendo entre ciencias y letras es una ridiculez injustificable, que en la práctica está formando a simples "técnicos", y no a hombres cultos, ilustrados y capaces (porque me parece a mí que ésta debería ser la meta, ¿no?). 

Finalmente, me resta explicarme mejor: este "boletín científico" está diseñado con motivos de divulgación; desde luego no sé si está dirigido al "gran público" (porque dudo mucho de su existencia en los terrenos de la ciencia), pero sí a un público (especializado o no) que se interesa por la exploración del espacio. Yo mismo, amigo lector (y estimado científico, si es el caso), me puedo definir como un "historiador", por lo que mi esfuerzo es aún mayor, si cabe, al tratar de presentar dignamente un resumen de las noticias más llamativas de la actualidad científica. Pretendo además no ser un chapucero, y que la gente se interese por la encomiable labor que están desarrollando los científicos y los técnicos que trabajan para la ESA, pero con cierto rigor; en definitiva, trataré de que las personas amantes de la cultura se den cuenta de lo apasionante de sus investigaciones y descubrimientos. En cuanto a mis "inclinaciones científicas" (me refiero a mis intereses, porque no dispongo de ninguna preparación científica), se centran sobre todo en la Astrogeología: me maravilla el análisis de la geología planetaria. 

Trataré de actualizar este boletín con cierta regularidad, pero sinceramente no es mi prioridad. La finalidad primordial de este boletín es la de aportar un granito de arena a la difusión del trabajo de estos científicos, que día a día mejoran nuestro conocimiento sobre el universo, y que expanden nuestra visión de las cosas.

Espero conseguirlo con el tiempo.

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